¿Límites de la telepresencia?
La telepresencia es el siguiente escalón a la webcam o a la realidad virtual. Es un medio de comunicación que consisite en realizar una conexión virtual, a tiempo real, conservando las proporciones reales de los interlocutores. La sensación que ésto provoca es la de una presencia real del otro interlocutor, sensación de que éste esté prácticamente presente. Actualmente, las empresas de primerísima línea son las únicas que pueden hacer uso de la telepresencia para reunirse entre sedes sin necesidad de viajar.
Ésto no acaba aquí, el objetivo no radica en que la telepresencia se limite a proyectar una simple imágen y un audio. El sentido del tacto o la capacidad de manipulación del espacio con el que se conecta son, parece esta vez sí, el último escalón. Esto permite que una pareja separada por miles de kilómetros pueda tocarse, mirar la nevera des del trabajo para ver si has de comprar algo que te falta, y muchísimas más.
El problema de la telepresencia llega cuando se plantea el uso de la tecnología para hacer el mal. ¿Se podría llegar a matar via telepreséncia? Supuestamente, si se puede tocar y manipular el entorno opuesto, sí se podría.